Hay conciencia de que
las políticas del Ministro Cavallo han logrado quebrarle el espinazo a la
inflación argentina. Desafortunadamente, la estabilización se ha logrado a
niveles muy elevados de precios
En días pasados tuve la
oportunidad de viajar a Uruguay y Argentina. En los pocos días que estuve en
Argentina me pude dar cuenta de que el problema de la inflación estaba bajo
completo control. Hay conciencia de que las políticas del Ministro Cavallo han
logrado quebrarle el espinazo a la inflación argentina. Infortunadamente, la
estabilización se ha logrado a niveles muy elevados de precios.
El turista muy pronto
comprueba mediante la comparación entre artículos de uso común que Buenos Aires
es mucho más caro que Bogotá. Un Cassette de música popular cuesta 13 o más
dólares en Argentina mientras que en Colombia se puede conseguir por 7 dólares.
El tradicional bife en un restaurante popular vale doce dólares mientras que en
Bogotá se puede conseguir por menos de 5 dólares. Los vestidos tienen precios
inalcanzables. Los libros tiene un precio dos o tres veces más alto que en
Colombia.
Teniendo en cuenta que
todas las economías latinoamericanas están en plan de apertura le sorprende a
uno encontrar tales diferencias de precios. Los costos de transporte y las
barreras a la entrada hacen que no se eliminen las diferencias de precios. Si
bien hay algunos libros colombianos en las librerías de Buenos Aires, estos
tienen unos precios no fijados por el precio en Bogotá sino más bien por el
precio en Buenos Aires. Los libros populares colombianos en Argentina tienen un
precio fijado en comparación con los libros argentinos para evitar la competencia.
Esto hace que los distribuidores que muchas veces son los mismos editores no
estén dispuestos a competir con sus propios productos.
Precisamente, esto hace
que las políticas macroeconómicas deban ser complementadas por cambios
importantes a nivel microeconómico. No solo es necesario abrir la economía sino
que es necesario romper muchas de las barreras a la entrada de nuevos
competidores. En días pasados el gobierno argentino sorprendió al público con
unos cambios profundos en la regulación de la actividad económica.
El tratamiento dado a
esta noticia en las revistas argentinas muestran la forma como opera el equipo
económico argentino. Allá el Ministro Cavallo realmente opera con un verdadero
equipo en el que tiene una serie de colaboradores que la prensa argentina llama
los mormones por su gran espíritu de sacrificio y trabajo y austeridad. La
revista Somos los describe de la siguiente manera. «Casi nadie los conoce,
pero su trabajo cambiará tarde o temprano la vida cotidiana de los argentinos.
Obedecen a Cavallo ciegamente, y son los protagonistas de la verdadera historia
del decreto de desregulación. La mayoría trabaja más de los normal y no asiste
a fiestas. Son tenidos como incorruptibles y eficientísimos. No parecen buscar
dinero, sino la gloria de figurar en los manuales de historia».
Sin lugar a dudas una
de las razones para el éxito de la política económica es el poder contar con un
equipo económico que ha venido trabajando conjuntamente en los últimos quince
años. El problema de la poca competitividad externa argentina es sin lugar a
dudas algo que debe ser resuelto para poder emprender una senda de alto
crecimiento.
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